Escola de Arte
e Superior de Deseño
Mestre Mateo

[Escuela]

Historia


Por un Real Decreto de 5 de noviembre de 1886 se crean en España las Escuelas de Artes y Oficios. Las siete escuelas de distrito corresponden a Alcoy, Almería, Béjar, Gijón, Logroño, Villanueva i la Geltrú y Santiago de Compostela, convirtiéndose la de Madrid en Central.

La Escuela de Santiago abre sus puertas el 19 de febrero de 1888 en el edificio San Clemente (actual Instituto Rosalía de Castro). Y nace con el patrocinio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de la Diputación Provincial, de la Universidad y del Ayuntamiento de Santiago.
 
El gran mentor del proyecto de creación de esta Escuela de Artes y Oficios fue D. Eugenio Montero Ríos, Diputado a Cortes por el distrito de Santiago y, de aquella, Ministro de Fomento. En el edificio San Clemente estuvo situada la Escuela hasta el año 1946, en que se traslada al edificio San Agustín donde continúa en la actualidad.

El primer director y delegado regio del centro fue D. Joaquín Mª. Díaz de Rábago, quien era ya director de la Real Sociedad Económica. Era persona de amplia cultura y muy versada en los problemas históricos de las enseñanzas técnico-artísticas. Se mantuvo en el cargo hasta el 29 de julio de 1898.

 

primer claustro de profesores 1888

 

Este director se marcó dos objetivos que debían alcanzar este tipo de centros con sus enseñanzas: "Por un lado instruir artesanos y obreros subiendo el nivel de la cultura técnica general o especial, por otro, crear y promover la instalación de talleres de pequeñas industrias atendiendo para eso a las que más se cultiven o florezcan en la localidad", como exponía con claridad en el discurso de inauguración en febrero de 1888.
 
El primer objetivo marcado era muy importante. Para ingresar en el centro solo se exigía saber leer y escribir, y la matrícula era gratuita. Por lo tanto no cabe duda de que la Escuela constituyó para muchos artesanos y obreros una oportunidad única de recibir una instrucción general y así elevar su nivel de cultura. No obstante, la columna vertebral de la enseñanza en la Escuela era la instrucción técnica.
 
La Escuela despertaba un gran interés en la sociedad, hasta el punto de que en los Reglamentos de las Sociedades de resistencia era norma un artículo en el que se recomendaba a aprendices y afiliados la asistencia a las clases. Y mismo, en 1896, en un manifiesto conjunto de todas las sociedades de resistencia compostelanas se aconsejaba "hacer compatible las labores en nuestros talleres con las horas de enseñanza en las escuelas de adultos, en la de Artes y Oficios y en la Sociedad Económica". La Escuela colaboraba a este plan impartiendo las enseñanzas de 6 a 9,30 de la tarde. Se cumplía el primero objetivo de Díaz de Rábago.
 
La Escuela tuvo una gran importancia en el desarrollo de las artes aplicadas en Santiago y su comarca. En el año 1915 se podían contar 32 talleres y establecimientos creados por ex-alumnos de la Escuela y, además, con una presencia mayoritaria de alumnos entre el personal que trabajaba en ellos: tres talleres de ebanistería, uno de orífice-platero, dos de sastrería, uno de fotografía, tres de lapidario marmolista, uno de barbería y peluquería, uno de broncista, cuatro de carpintería, uno de construcción de cajas de madera, uno de construcción de máquinas de coser, dos de encuadernación, tres de imprenta, uno de engastado de piedras, cuatro de escultura, tres de herrería, y completa esta lista un maestro de obras. Este cómputo suponía en su momento un elevado porcentaje de la totalidad de talleres activos en Santiago, que contaba con 24.921 habitantes y una población flotante de 2.500. Se estaba a cumpliendo el segundo objetivo.
 
Durante el tiempo que la Escuela estuvo en su primera localización, pasó por diferentes denominaciones que hacían referencia a los cambios en los planes de estudios que se iban implantando. Así, se llamó Escuela de Artes y Oficios (1888-1903), Escuela Especial de Artes e Industrias (1903-1912), Escuela Elemental de Artes y Oficios (1912-1936), y Escuela Elemental de Artes y Oficios Artísticos ( 1936-1963 ), ya instalada en el edificio actual. Estos cambios de nombre continúan y viene a llamarse Escuela de Artes y Oficios, Escuela de Artes Aplicadas, Escuela de Arte y Diseño, hasta la actual Escuela de Arte y Superior de Diseño.
 
 
Un Decreto del 8 de junio de 1910 promueve una reforma de las Escuelas de Artes e Industrias, que impartirán desde entonces dos grados de enseñanza, el elemental y el superior, que van a constituir respectivamente la primera y la segunda enseñanza técnica. Las escuelas en que se imparte la primera se denominan Escuelas de Artes y Oficios; su principal objetivo era la instrucción y educación técnica de los obreros, y servían al mismo tiempo como preparatorias para el ingreso en las Escuelas Industriales, que impartían la segunda enseñanza técnica. La Escuela de Santiago se acogerá a esta ley a partir del curso 1912-1913 con su nuevo plan de estudios.
 
Además del cuadro de enseñanzas, el Real Decreto del 12 de agosto de 1913 decía: "Se establecerá un taller en cada una de las Escuelas de Artes y Oficios, teniendo para eso presentes las industrias y oficios que predominen en la localidad". Y así nace en la Escuela de Santiago el taller de aprendizaje de Metalistería Artística, en el que se enseñaba desde montaje y desmontaje de motores eléctricos y de gasolina hasta la fabricación de herramientas.

La guerra civil truncó los planes de reforma de las enseñanzas técnico-artísticas previstos por la República. Y, aunque no se llegaron a interrumpir las actividades escolares, el bajón de alumnado fue grande. Un aspecto en el que si se interesó mucho en plena guerra civil el Gobierno de Burgos fue el de suspender la coeducación en el centro, que debió cumplirse rigurosamente a pesar del logro alcanzado en el porcentaje de matrícula de mujeres, objetivo marcado por Díaz de Rábago.

La Escuela fue también vivero de artistas. De esta primera época se puede mencionar a Genaro Carrero Fernández, José Eiroa Barral, Mateo Larrauri Martínez, Maximino Magariños Rodríguez o el fotógrafo Manuel Chicharro. Y como no podría ser de otro modo, aparecen múltiples intervenciones en edificios, parques y calles de Santiago, tanto de alumnos como de profesores.

San Clemente, sede de la Escuela de 1888 hasta 1945      

 

  

 

De la época de Escuela Especial de Artes e Industrias (1903-1912) se conservan en el centro libros técnicos y aparatos de laboratorio, así como algunas maquetas de elementos constructivos realizadas por alumnos. En 1909 tuvo lugar un acontecimiento muy importante para la ciudad: la celebración de la Exposición Regional Gallega destinada a "demostrar el grado de adelantamiento de la industria, del comercio y las artes". La escuela iba a tener parte muy activa a través de la labor desarrollada en la preparación y organización por algunos de sus profesores, como Ramón Núñez, Enrique Mayer Castro, José Mª. Fenollera, Rafael de la Torre Mirón, Alvaro Caula y Manuel H. Álvarez Reyero. En esta exposición varios profesores de la Escuela obtendrían premios y medallas.
 
La penuria económica de la posguerra obligó a clausurar durante el curso 1942-1943 los talleres de Prácticas de Repujado, Labra y Talla en madera y Prácticas de taller (pintura), pues eran los que más presupuesto absorbían. Se reabrieron el curso siguiente al concederse una subvención por el Ministerio. No obstante el mayor problema de este período, y uno de los mayores de su dilatada historia estaba por llegar: el traslado de la Escuela a otro edificio, de lo que se venía hablando desde el ano 1935. Y, en efecto, en 1946 y en pleno curso académico y después de unas mínimas obras de acondicionamiento, se realiza el traslado al edificio San Agustín, en el que se podrá ocupar solamente diez dependencias entre la planta baja y la planta primera (hoy ocupa las cinco plantas más la ampliación de los años setenta). El estado de las cosas era lamentable. "Los nuevos locales destinados a este centro eran únicamente unos viejos paredones" según afirmaba el profesor y ex director Roberto González del Blanco. Puede dar una idea de la penosa situación el feito de que entre los años 1947 y 1958 se cursaron hasta ocho peticiones de reanudación de obras en el edificio. No obstante, esto no fue impedimento para que se abriesen durante el curso 1947-1948 dos nuevos talleres: Labra y Talle en Piedra y Corte y Confección, este último orientado exclusivamente a la enseñanza de mujeres, como mandaba la normativa.
Hubo que esperar hasta el año 1954 para que se abordase un plan de acondicionamiento de todo el edificio. Un primero proyecto del arquitecto Joaquín Vaquero no se pudo llevar a cabo, realizándose el presentado en 1958 por el arquitecto de la Dirección General de Bellas Artes, Francisco Pons-Sorolla.
 
En el curso 1957-1958 se crea la materia de Composición Decorativa (pintura y escultura religiosa), ya que después de la guerra los talleres de retablos e imaginería religiosa adquirieran cierto auge. Se pueden destacar entre estos talleres los de Juan Iglesias, José Rivas Urbano Parcero, José Aldrey y el de Anxo Rodríguez-José Puente. Pero no cuajó y los talleres fueron languideciendo sin encontrar continuadores.

En canto al edificio, se presentó un proyecto de ampliación y reforma del arquitecto Carlos Fernández-Gago en el año 1971, pero no se pudo materializar hasta 1978. En este proyecto se consideraba un nuevo cuerpo haciendo L con el antiguo y que creaba una plaza en la parte posterior del centro, tal como lo vemos.


claustro de profesores 1933-34

 

A finales de los años cuarenta aun coleaba el plan de 1910 que resultaba obsoleto y no respondía a las exigencias de la sociedad de entonces. Había que eliminar asignaturas sin contenido o modificar estos y eliminar otras que ya no tenían conexión con los últimos planes de estudios. En la I Asamblea del Profesorado de Enseñanza profesional y técnica celebrada en Madrid en octubre de 1945 ya se pedía una reforma del reglamento de 1910 con unas conclusiones elevadas al Ministerio, pero tan solo a partir de la estabilización económica desde 1959 se pudo abordar la reforma, incluyéndola en los objetivos marcados por el I Plan de Desarrollo (1964-1967). Se promulgaba la nueva ley "reguladora de los estudios en las Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos el 24 de julio de 1963. En la Escuela de Santiago el encargado por el Ministerio de llevar adelante la reforma fue el profesor Felipe Criado Martín, nombrado director el mismo mes de julio de 1963.

Desde este momento para el ingreso en el centro se exigía tener 12 años cumplidos y estar en posesión del certificado de estudios primarios. El plan preveía dos tipos diferentes de estudios: los "regulares" con tres cursos comunes y dos especiales, y los "específicos" de una materia o taller determinado orientado a los trabajadores artesanos para perfeccionar su oficio. Además, las escuelas estaban autorizadas para organizar cursos de formación. La gran novedad que introduce la nueva ley fue la posibilidad de obtener un título da especialidad correspondiente, para lo que había que realizar una reválida sobre las materias de los dos cursos especiales. La denominación ahora era Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos.
 
La Escuela de Santiago empezó a impartir desde entonces tres de las cuatro secciones de estudios que contemplaba la ley: Sección de Decoración y Arte Publicitaria, Sección de Diseño, Delineación y Trazado Artístico, y la Sección de Talleres de Artes Aplicadas u Oficios Artísticos. Y así se mantuvo hasta que en los años noventa se implantan los llamados ciclos formativos de grado medio y grado superior para diferentes especialidades, que siguen conviviendo con los nuevos estudios superiores de diseño, que en conjunto aportan la última denominación al centro, Escuela de Arte y Superior de Diseño.

La Escuela como entidad, y mediante los trabajos de sus alumnos concursó en varios certámenes y exposiciones donde resultó premiada. En la Exposición Ibero-Americana de Sevilla en 1930 se le concede el Diploma de Honra por el conjunto de su aportación artística. En el II Certamen de Trabajo de Galicia (Ferrol, 1935) también se le concede el Diploma de Honra al conjunto de sus trabajos.

Como datos curiosos podemos citar que en el curso 1888-1889 se matriculó en la materia de Dibujo de Adorno y Figura Ramón Mª del Valle Inclán, quien contaba por entonces 22 años. Y que algunos artistas próximos que alcanzaron gran renombre, como Francisco Leiro, allá por los años setenta estudiaron en sus aulas.
 
 
 
 
 
Para mayor información puede consultarse el libro "Historia de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago de Compostela" de José Sousa y Fernando Pereira, publicado en 1988 con motivo del centenario del centro, y editado por la Diputación de A Coruña.

 


edificio S. Agustín en 1945

 

 

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